Es una técnica muy simple que nos ayudará a una evaluación continua de las acciones programadas.
Las acciones programadas deben estar enfocadas en un objetivo para poder
evaluar.
Se puede utilizar como evaluación de varias acciones una vez realizada, pero lo más importante es tener la herramienta para saber darle seguimiento.
Permite que sea una evaluación fuera de lo tradicional, se puede aplicar de forma escolar y laboral, siempre y cuando los objetivos sean claros.
Ejemplo:
Debajo
de cada objetivo vamos poniendo tantos “positivos” (+++) como coherencia tenga
la acción con el objetivo. Si la acción resulta contradictoria con el respectivo
objetivo, le pondremos “negativos” (--- ), y si la encontramos “neutra”, le
pondremos un cero (0).
En esta metodología de aprendizaje se exponen los objetivos del proyecto frente a las acciones previstas buscando el grado de coherencia que se existe entre estos.
En clase permite a los alumnos reflexionar exhaustivamente sobre el grado de incidencia que una acción tiene
sobre un objetivo concreto para desechar todo tipo de acción no coherente o
irrelevante y hacer una simplificación a la hora de estructurar un plan.



Es una técnica muy apropiada, práctica y posible para aplicarse en el aula y de direcciones a profesores, tiene un enfoque de evaluación 360°. Permite también orientar desde el principio claridad en los objetivos planteados.
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